Montaje expositivo Galicia Universal

Museo Centro Gaiás. Ciudad de la Cultura. Santiago de Compostela

Una ventana vacía nos invita a asomarnos a la exposición, y enlaza, con su evolución, las diferentes secciones en que se articula. El vacío inicial se contamina, a medida que avanzamos, con el arte expuesto, para pasar de ser un simple marco a través del cual intuimos las diferentes piezas, a soporte físico de alguna de ellas.

 

Las demandas iniciales incluyen no solo el diseño de la muestra, como suele ser habitual en estos casos, sino la utilización de los módulos expositivos existentes, diseño de Juan Carlos Arnuncio para una exposición previa, así como la necesidad de considerar la permanencia de la infraestructura para exposiciones futuras.

 

La sencillez y claridad del planteamiento inicial de Carlos Bernárdez facilita el arranque del proyecto. Las diez secciones previstas se distribuyen en las dos primeras plantas del museo; plantas independientes entre sí, pero enlazadas visualmente a través de la triple altura en el acceso de la inferior. En la primera planta se ubican las siete primeras secciones, cronológicamente hablando, compuestas fundamentalmente por pintura, de murales una de ellas. En la segunda planta se ubican las otras tres secciones, con pintura de gran formato y mayor número de instalaciones artísticas. Se consigue así cierto equilibrio entre el abundante número de obras expuestas y el espacio físico disponible. Y entre el carácter más clásico de las ubicadas en la planta primera y el más contemporáneo de la segunda.

 

Con los módulos existentes, prismas neutros de cuarenta y cuatro centímetros de espesor, trescientos veinte de altura y doscientos cuatro de largo, se plantean una serie de cubículos para alojar las diferentes secciones. Y se conservan, para reforzar esa idea de continuidad, y desde luego por su interés, dos piezas de la exposición previa, diseño de Carlos Seoane, comisario de la misma. Tenemos así diez espacios que alojan las diez secciones previstas, pero que podrían funcionar de una manera más tradicional, sin solución de continuidad, para alojar otro tipo de exposiciones. Estos cubículos se independizan de la carcasa del edificio, de forma similar a como el autor de la Ciudad de la Cultura organiza la biblioteca del complejo. Generan un recorrido lineal, con entrada y salida coincidentes con las de las salas. Y permiten, con su independencia, acortar o variar el espacio expositivo fácilmente en el futuro.

 

Las dos piezas previas, de madera, se mantienen en su ubicación original, ligadas al triple espacio, aunque se ajusta su posición a la nueva geometría propuesta. La mayor de ellas, aloja los murales, alguno de ellos de grandes dimensiones, en el inicio de la muestra. Su escala nos permite adaptarnos al volumen existente. La segunda, ubicada en la planta superior, alojaría otra de las secciones, pero permitiendo conservar su uso de graderío para charlas o debates ocasionales.

 

Los cubículos de la planta primera tienen una dimensión menor que los de la segunda. En algunos casos los cuadros, de pequeño formato, se agrupan como si de un gabinete de época se tratase. Las ventanas vacías enlazan uno tras otro estos cubículos, dando pistas de lo que veremos a continuación o alojando, en su caso, diferentes obras.

 

En la planta superior los cubículos son de mayor dimensión y confinan, con su perímetro, una suerte de soportes metálicos que le dan al conjunto un aire de peine de almacén; una manera desenfadada, quizás, de exponer las obras más actuales.

  • tipología
  • interiorismo
  • año
  • 2018
  • promotor
  • Fundación Cidade da Cultura
  • contratista
  • Sacaferro-Daexga
  • colaboradores
  • Adrián González del Campo, arquitecto
  • fotografía
  • Héctor Santos_Díez
  • presupuesto
  • 134.000€
  • superficie
  • 2400m2
  • publicaciones
  • Galicia Universal. A arte galega nas coleccións Abanca e Afundación. La Coruña 2018. ISBN 978-84-453-5290-8. Depósito legal: C 251-2018. Pag 293-296